martes, 13 de mayo de 2008

La dulce niña

A veces no sabe si nombrar a su hija Pan. Ella ahí la suave niña recostada en su camita duerme, enroscada, enharinada de noche y día, enconchada, encuernada, con sabroso olor a merienda y cena. Duerme tranquila, tan tranquila que al nombrarla se espesa el chocolate, el olor del café despierta el dulce deseo de su carne. Pan, preguntó el sacerdote al rociar el agua bendita sobre su cabeza. Pan escribió asombrado el hombre del registro civil. Pan le dice su madre en voz baja mientras duerme y se la va comiendo lentamente, saboreando su nombre.