domingo, 8 de febrero de 2009

Imagen de una ejecución

Carlos F. Ortiz
“El coronel asesino al preso; pero yo asesiné al coronel con mi cámara.”
Eddie Adams




Hace 40 años, el primero de febrero de 1968, el fotógrafo Eddie Adams captó con su cámara la ejecución de un guerrillero vietnamita en una calle de Saigón quien recibió un disparo en la sien durante la guerra de Vietnam, por parte del jefe de policía de Vietnam del Sur, el general Loan. Por ésta foto le fue entregado el Premio Pulitzer; misma fotografía que ocupó al otro día las portadas de todos los periódicos del mundo.
La foto muestra el terror de la guerra, es un símbolo de la desesperación, una muestra de la barbarie humana, y la deshumanización de los hombres en la guerra.
Adams venía de la escuela de fotoperiodistas que tenían como principal condición de encontrarse en el lugar y en el momento indicado, aplicando así la regla que define el espacio-temporal: “el instante decisivo”, para captar con su cámara el hecho. Aplicando la máxima de Robert Capa, en la cual “si su foto no es buena, es porque no estuvo lo suficiente cerca”; quien murió al explotar una mina mientras esquivaba una zanja en el camino a Thai Binh (Vietnam del Norte), el 25 de mayo de 1954, cumpliendo así con su principio.
No hay en la imagen adornos ni concesiones del fotógrafo, sólo la precisión del instante, el general Loan apuntando con la mano derecha, disparando, la acción, un militar a su izquierda observa, al fondo unos edificios y la calle vacía, el guerrillero vietnamita con las manos atadas a la espalda, recibe el impacto de la bala, puede verse el rictus de su rostro y como su pelo es sacudido violentamente, el tiempo se detiene por un instante que se ha vuelto eterno. El rostro del general es frío, mecánico, no da muestra de ninguna reacción, parece no importarle que Eddie Adams se encuentre cerca disparando su cámara, que haga click, y que deje el testimonio de su crueldad.